HACE 30 AÑOS: EL REAL BURGOS ASCIENDE A 2ª “A”

EL REAL BURGOS CF ASCIENDE A 2ª A EN SALAMANCA

UNA GESTA APOTEÓSICA

Por: JESÚS IGNACIO DELGADO BARRIUSO

El triunfo por 1-2 en el “Estadio Helmántico” de Salamanca, el día 14 de junio de 1987, significó el ascenso más espectacular y memorable del Real Burgos Club de Fútbol.  El conjunto burgalés lo consiguió con diez jugadores, y en los minutos de descuento del último partido de Liga, por mediación del legendario gol de Javier Eizmendi.  No cabe duda que el ascenso más importante y transcendente del cuadro pardicarmesí fue el que le condujo a Primera División tres años después en “San Mamés”, a falta de cuatro jornadas para el final del Campeonato (temporada 1989/90).  Pero el obtenido en tierras charras fue apoteósico, impresionante, e inolvidable, por las irrepetibles circunstancias confluyentes en el decisivo encuentro de Salamanca, que narraré más adelante.

Para la temporada 1986/87 se incorporaba a la plantilla el centrocampista burgalés José Medina. También fueron nuevos fichajes Gregori (UD Lérida), Rus (CD Logroñés), y Masqué (CG Tarragona) que acumuló a final de la temporada dieciséis goles. 

Causan baja Juan Antonio Rojo “Pacheta”, Enrique De la Viuda, que cuelga las botas, Esteban Martín, José Antonio Del Moral, José Ignacio Roselló, José Manuel Molinero y Eliseo Salamanca, que también se retiró de la práctica del fútbol, aunque tenía la oferta de un equipo de la Liga Australiana.

Molinero, Del Moral y Esteban Martín, ficharon por el Racing Lermeño de Tercera División. Del delantero serrano, autor de tantos goles decisivos para el Real Burgos, se acordaron mucho los aficionados rojipardos a lo largo de la temporada. El portero José Luis Melo Peña también militó en el conjunto de la Villa Ducal, mediante cesión.

José Manuel Molinero felizmente ha vuelto a la disciplina del Real Burgos, y será el entrenador de la escuadra rojipardilla en su reencuentro con las categorías nacionales.

 

La plantilla del Real Burgos CF para la temporada 1986/87 quedó compuesta por los jugadores siguientes: Bastón, Zapata, Melo, Emiliano, Castaños, Tamayo, Bautista, Medina, Blanco, Portugal, Sicilia I, Sicilia II, Goñi, Eizmendi, Goyo, Ibáñez, Mata, Gregori, Rus, Masqué, Arechavaleta, Edu, Castresana, Pedro, Jorge y Miravalles.  Estos cinco últimos, constituían incorporaciones del equipo juvenil. De esta manera más de la mitad de la plantilla continuaba integrada por jugadores burgaleses.

Entrenador: José Antonio Irulegui. Al final de la temporada recibió la insignia de oro y brillantes del Club.  Preparador Físico: Jesús María Heras Terrazas.         

 

CAMPEONATO DE LIGA

Tras la brillantísima temporada 1985/86, el objetivo del club pardicarmesí en la campaña 1986/87 era el ascenso.  No obstante, el Campeonato se esperaba muy difícil y complicado, puesto que se configuró exclusivamente un Grupo único de Segunda “B”, con 22 equipos: los seis más fuertes de cada uno de los dos grupos del año anterior de Segunda “B”, más los dos descendidos de Segunda “A” y los ocho ascendidos de Tercera.  La Real Federación Española de Fútbol estableció que ascenderían los tres primeros del terrorífico Grupo Único a Segunda “A”.

El Real Burgos se mostró mas regular fuera de casa, donde puntuó en casi todos los desplazamientos.  La escuadra rojipardilla encajó sólo veinte goles, resultando esa campaña 1986/87 el equipo menos goleado de las tres categorías principales del fútbol español.

 El día 5 de octubre de 1986 el conjunto castellano conseguía la mayor goleada en Segunda “B”, y segunda mayor goleada histórica con un 7-0 endosado a la AD Ceuta en “El Plantío”.  Masqué consiguió cuatro goles. Junto a Pedro Montero, que precisamente esa temporada militaba en la extinta UD Salamanca, es el único jugador del Real Burgos que ha marcado cuatro goles en un partido. El serrano anotó en dos encuentros cuatro goles, ante La Bañeza FC en “El Plantío”, 30 de septiembre de 1984, y ante la UD Toresana en “El Plantío”, 20 de enero de 1985.

Quedando diez jornadas para la conclusión de la temporada 1986/87, el CD Tenerife se posicionaba como Líder destacado, y el Real Burgos alternaba en la clasificación entre el segundo y el tercer puesto.  El Granada CF y la UD Lérida se mantenían inmediatamente detrás de los rojipardos con la misma puntuación. De esta manera los tres equipos indicados eran los que peleaban para las dos restantes plazas de ascenso. Pero la derrota por la mínima en Lérida el 3 de mayo, en un abarrotado “Camp de Sport” con Día de Ayuda al Club, y el no conseguir la victoria en los partidos siguientes (cuatro empates consecutivos) hizo que el cuadro burgalés perdiera muchas opciones de ascenso.  Ahora el Granada CF y la UD Lérida aventajaban en tres puntos a la escuadra franjipardilla faltando dos partidos para el final de Liga (las victorias valían dos puntos).

El encuentro más inmediato con el CD Tenerife, ya prácticamente ascendido, en “El Plantío ya no tenía todo el interés que se habría esperado, si el Real Burgos hubiera estado en las posiciones de ascenso

Pero sorprendentemente, esa misma semana, se anunciaba en todos los medios de comunicación nacionales que la Liga de Fútbol Profesional pretendía la inmediata reestructuración del fútbol profesional en las competiciones ligueras de la siguiente temporada.  Por medio de dicha reestructuración el Real Burgos podía resultar favorecido, pues para adecuar el nuevo sistema determinaría que del Grupo Único de Segunda “B” ascenderían cuatro equipos en vez de tres, y el quinto clasificado promocionaría con el último de Segunda “A”.  A falta de su aprobación, el encuentro con el CD Tenerife, al igual que los tres restantes, cobraban vital importancia. El Real Burgos empató el partido frente a los tinerfeños, saltando la polémica en el descanso del mismo, al que se llegó con la derrota momentánea que campeaba en el marcador.  El Presidente, Antonio Marañón accedió a los vestuarios para recriminar a los jugadores. En la semana siguiente, la plantilla del Real Burgos –que tenía las primas congeladas desde el mes de febrero, condicionadas a la consecución del ascenso-  hizo público un comunicado en el que mostraban su desacuerdo con el Presidente, pero dejaban claro que ante todo su principal aspiración era alcanzar la Segunda “A”.

 

UD SALAMANCA – REAL BURGOS CF (14/06/1987)

En esta inesperada coyuntura deportiva y federativa, el rival definitivo del Real Burgos para la lucha por la nueva cuarta plaza de ascenso directo era la extinta UD Salamanca, y ambos equipos deberían enfrentarse en la jornada final de Liga.  Los últimos resultados obtenidos por los dos candidatos hicieron que a falta de esa última jornada los salmantinos estuvieran por delante en la clasificación, con un punto más.  Una vez aprobada la nueva restructuración por la Liga de Fútbol Profesional y ratificada el viernes de esa semana por la Real Federación Española de Fútbol, al Real Burgos solamente le servía la victoria. El partido cobraba todavía mayor dramatismo y tensión, pues en contra de lo anunciado, en la reforma no se contemplaba la promoción para el quinto clasificado, debido a que los federativos acordaron que de Segunda “A” no descendía nadie.  El desafío era impresionante para burgaleses y charros: la gloria de ascender a la División de Plata, o el infierno de quedarse en una Segunda “B” que iba a devaluarse radicalmente al nutrirse el siguiente año de ochenta equipos divididos en cuatro grupos.

Ambas entidades habían realizado una  campaña muy similar: excelentes resultados fuera de casa (la extinta Unión consiguió 24 puntos, y el Real Burgos 22) y muy irregulares en sus feudos, dejando escapar muchos puntos.  Pero la extinta UD Salamanca parecía favorita, puesto que jugaba en su estadio, con su público, y de los tres resultados posibles dos le servían para ascender.  Además le avalaba su reciente 8-1 ante la UD Alcira y un 1-2 frente a la SD Eibar. Los directivos unionistas aseguraban sin reparos sentirse favoritos, y hasta tal extremo llegaba su confianza que ya tenían preparadas varias celebraciones, y reservaban botellas de champán enfriándose en el vestuario.

A pesar de todo el Real Burgos había conseguido llegar a la última jornada con opciones de ascenso gracias a los excelentes resultados obtenidos lejos de sus lares. Confiando ciegamente en nuestro equipo, cerca de 3.000 aficionados burgaleses nos desplazamos hasta Salamanca el domingo, día 14 de junio de 1987.

El “Estadio Helmántico” albergó a 20.000 espectadores para presenciar el transcendente duelo regional.  El encuentro se vivió con inusitada intensidad en las gradas, por toda la concurrencia.

Las históricas alineaciones de ambos conjuntos fueron las siguientes.

Unión Deportiva Salamanca: Lozano, Queco, Balta, Serafín, Nino, Iraola, Melo, Chaparro, Biota, Echevarría (Abajo, m.82) y Totó (Pardina, m.88).

Real Burgos Club de Fútbol: Bastón, Castaños, Tamayo, Blanco, Eizmendi, Ibáñez, Gregori, Portugal, Mata, Rus (Castresana, m.80) y Masqué.

Árbitro: García Aranda (Colegio Madrileño).  Pitó 19 faltas a favor de la extinta Unión, y 32 para el Real Burgos.  Amonestaciones a Nino, Totó, y Serafín de los locales, y por parte de los visitantes fueron sancionados: Eizmendi, e Ibáñez, que recibió dos tarjetas, por lo que fue expulsado en el minuto 65.

En los prolegómenos una banda local de majorettes dio la vuelta al terreno de juego y los empleados del equipo salmantino procedieron a la suelta de palomas, y al lanzamiento de cohetes.

Presencia en el palco del Alcalde electo de Burgos -reelegido en las recientes elecciones municipales y autonómicas-, José María Peña San Martín, junto al Presidente del Real Burgos, Antonio Marañón Sedano.

El encuentro fue intenso, de brega y pelea constantes. Sin la más mínima concesión por ninguno de los contendientes. Planteamiento táctico impecable y brillante de contención y contragolpe de José Antonio Irulegui. El Real Burgos controló el juego, desvirtuando las esporádicas y tímidas aproximaciones de los locales durante los primeros cuarenta y cinco minutos, combinando en las dosis justas inteligencia, entrega y tesón, para aguardar el momento oportuno de pegar el “zarpazo”.  Como se verá, el Real Burgos consiguió un pleno de eficacia en la estrategia a balón parado. Solo una clarísima ocasión blanquinegra en la primera mitad, remate de cabeza de Echevarría, ajustado a la base del poste que un inspiradísimo Bastón, atajó en la portería de Fondo Norte.

 

Para visionar el legendario gol de Eizmendi, pinchar en el enlace siguiente:

El gol de Eizmendi from Hostingrya on Vimeo

Siguiendo esa cuidada estrategia diseñada por Irulegui, en el minuto quince de la segunda parte Miguel Angel Portugal ejecuta una falta, cometida sobre Ibáñez, desde la izquierda del área charra, desde la óptica del Fondo Norte, y Pedro Luis Tamayo remata impecablemente de cabeza al fondo de las mallas.  Alegría, nervios, y tensión entre los aficionados burgaleses por la incertidumbre de poder aguantar la media hora restante.  Once minutos más tarde empató la extinta Unión, con un gol de Biota que supo aprovechar a “bocajarro” el rechace de Bastón a un duro y lejano disparo local. La afición salmantina gritó gol con un estruendo atronador, y despertaba del letargo en que le había sumido el tanto burgalés.  Todo volvía a ser como antes, a La Unión le servía el empate, y además en el minuto siguiente Ibáñez veía la segunda cartulina amarilla por una falta innecesaria, y el Real Burgos se quedaba con diez jugadores.  Oscuro panorama, agravado por las continuas faltas, pérdidas de tiempo, y demás argucias  de los locales, sabedores que el tiempo transcurría a su favor. Pero ni los jugadores, ni los seguidores burgaleses se acobardaron y continuaron bregando, animando y creyendo en la victoria, con una fe digna de encomio.  Mata, muy activo durante la segunda mitad, lo intentaba, así como Rus y Masqué con disparos lejanos. Cuando parecía imposible, y el sueño con la División de Plata se desvanecía, llegó el gol de Javier Eizmendi en el minuto 92. El astuto Juan Manuel Mata entre la línea de fondo y el área grande cara colea y provoca que Abajo rechace a corner. El propio Mata ejecuta este saque de esquina, el cancerbero Lozano falla estrepitosamente despejando al aire y “tragándose” el esférico  -al salir de puños y coincidir en el salto con un defensa local y Miguel Angel Portugal-, llegando expédito el cuero a la posición de Javier Eizmendi que rodeado de varios jugadores unionistas remata de cabeza con serenidad y templanza, marcando el histórico gol del ascenso.  La alegría rojipardilla  inundó el “Estadio Helmántico”, y los saltos de euforia de los aficionados burgaleses, ubicados en el Fondo Norte (portería donde se alojaron los dos goles pardicarmesís) hacían que las gradas temblaran literal y materialmente.  La afición blanquinegra enmudeció, y se desató un llanto incontenible entre los 17.000 hinchas unionistas, acompañado de un lanzamiento masivo de almohadillas al terreno de juego. En el centro del campo Portugal es agredido por Chaparro, Ibáñez corre tras el, soltando una patada que  el salmantino logra esquivar. Portugal sangra abundantemente por la nariz, siendo retirado en camilla por efectivos de la Cruz Roja.

Ascendieron junto al Real Burgos CF, el CD Tenerife, la UD Lérida, y el Granada CF. La extinta UD Salamanca se quedó en la depauperada Segunda “B”, y con el champán sin descorchar.  

Antonio Marañón declaró: “Hemos pasado en un minuto del infierno a la gloria. Es un momento histórico e importante para todos los burgaleses. Hemos logrado el ascenso y esto premia tantos sinsabores a lo largo de un campeonato muy complicado y tremendamente difícil”. El Presidente fue manteado por algunos aficionados, y entre tanto jolgorio perdió unos gemelos de camisa, muy preciados.

El Diario Deportivo “Marca” en su edición del día 15 de junio, en la portada rsaltó: “El Real Burgos en un ambiente de extraordinaria pasión, logró en el descuento el ascenso a Segunda, tras su victoria en Salamanca”.

El Diario Deportivo “As” dedicaba al conjunto franjipardo dos páginas completas en su edición del día 29 de junio de 1987. “El agónico triunfo en el “Estadio Helmántico” significó el ascenso a Segunda División. Real Burgos: del infierno a la gloria”.

El presidente de la extinta UD Salamanca, Javier Rey Harguindey dimitió por la presión de parte de los directivos que tenían avalados créditos y letras por valor de 70.000.000 de pesetas y manifestaba: “A raíz de no haber conseguido el ascenso, durante estas dos últimas temporadas he fracasado y por ello me siento impotente para seguir adelante”. Entonces el equipo blanquinegro acumulaba a los 500.000.0000 de déficit. Se convirtió en Presidente accidental el entonces desconocido Juan José Hidalgo Acera. Fue cesado como entrenador unionista Jose Ignacio Aguinaga, además de suspendida la casi cerrada contratación de Crispi.

 

ERRORES DESLIZADOS EN OTROS ECOS DE ESTE HISTÓRICO PARTIDO

El gol del empate de la extinta UD Salamanca lo marcó Biota, y no Prieto, que ni siquiera se alineaba.

El córner en el descuento que da origen al gol de la victoria burgalesa, lo ejecuta Juan Manuel Mata, y no Miguel Angel Portugal.

El balón que remata Javier Eizmendi le llega expedito sin que lo peine Portugal, porque saltan a la par el burgalés, y un defensa de la extinta Unión, junto al meta blanquinegro, lo que provoca el despeje de puños al aire del guardameta Lozano.  El cual en la temporada 1991/92, se convirtió en tercer portero del Real Burgos en Primera.

La SD Eibar no ascendió a Segunda “A”, y sí lo hizo el Granada CF

 

IMPRESIONES DE LOS PROTAGONISTAS

ANTONIO MARAÑÓN SEDANO. 

Presidente del Real Burgos en 1987. Decano del Colegio de Graduados Sociales de Burgos.

“Estos días me estáis haciendo vivir recuerdos muy entrañables de mi paso como Presidente del Real Burgos CF

En esos momentos la afición burgalesa sufría y disfrutaba de los resultados del equipo de fútbol, competíamos en Segunda “B”, que lo constituía como la Segunda A, un sólo grupo de veintidós equipos, por lo cual resultaba una competición dura y a la vez interesante, con desplazamientos caros y largos, teniendo en cuenta que militaban equipos como Tenerife, Granada, Atco.Madrileño, Barcelona Atco, Orense, etc.

Se había aprobado por la Federación eliminar la constitución de un solo grupo y formalizar cuatro grupos de Segunda “B”, lo cual devaluaba considerablemente dicha competición, si bien es cierto la hacia más económica.

Para una ciudad como Burgos era muy importante el ascenso. Figurábamos en el quinto puesto, que en un principio daba opción al ascenso automático pero con la reforma por la Real Federación, días antes lo redujeron a cuatro, el Real Burgos tenia el último partido de liga en “El Helmántico” y tan solo dependíamos de nosotros, necesitábamos forzosamente ganar y el resultado final fue 1-2, lo que nos valió el ascenso junto con equipos como Tenerife, Lérida, y Granada”.

JOSE ANTONIO IRULEGUI GARMENDIA. 

Entrenador del Real Burgos en 1987. Desvinculado de la actividad deportiva.

“A pesar de los años transcurridos tengo presente mi estancia en Burgos, y los dos años que entrené al Real Burgos, equipo al que acepté dirigir aunque militase en Segunda “B”, gracias a la llamada de mi amigo Antonio Solana, entonces Vicepresidente del Club. Aunque llevaba dos años apartado de los banquillos mi relación con Antonio Solana fue determinante, y  me fui a Burgos con mi mujer y mis hijas.

Recuerdo a muchos de los jugadores: Bastón, Bautista, Tamayo, Emiliano, Portugal, Eizmendi, Castaños, los hermanos Sicilia, Mata …

Fueron dos temporadas muy buenas.  En la primera quedamos segundos, y obtuvimos  unos grandes resultados en la Copa. Eliminamos al Murcia, y a Osasuna, y nos apeó el Zaragoza, con “El Plantío” completamente nevado.

Del partido de Salamanca recuerdo perfectamente la jugada del gol del ascenso.  Un corner en la portería derecha vista desde la posición del banquillo, lo sacó Mata, y  apareció Eizmendi rematando de cabeza. También recuerdo que yo había declarado unas jornadas antes en una emisora local, como consecuencia de los comentarios de algunos periodistas, que al terminar la temporada tenía pensado hacer otras cosas, apartándome del mundo del fútbol, pero que eso no quitaba el continuar peleando para conseguir el ascenso, como así fue. Como anécdota señalo que esa misma noche al llegar Burgos, tras el triunfo en Salamanca, le dije al conductor de nuestro autobús que se detuviera a la altura de mi casa, y al llegar me dice mi mujer que mis hijas ya estaban celebrando el ascenso en el centro de la ciudad. Dos días después pude celebrar el ascenso en la Plaza Mayor, junto a todos los aficionados, con motivo de la recepción oficial en el Ayuntamiento.

En esos dos años me sentí muy cercano a la Junta Directiva, y al Presidente Antonio Marañón, que resultó ser una gran persona”.

MIGUEL ANGEL PORTUGAL VICARIO.

Capitán del Real Burgos en 1987, tras la desgraciada lesión de Emiliano. Capitán en el “Estadio Helmántico” el 14/06/1987.  Director Deportivo, y entrenador de élite. Ha dirigido al Real Madrid Castilla, CD Toledo, Córdoba CF, Real Racing Club de Santander, FC Bolívar, Atlético Paranaense, Real Valladolid y CSC Constantine.

“Fue un partido con todos los ingredientes posibles, ya que nosotros teníamos que ganar para ascender, mientras al Salamanca le bastaba el empate. Así que fuimos muy concienciados de lo que teníamos que hacer.

El equipo estaba muy unido en todos los sentidos gracias a un entrenador como Irulegui, que nos entendió desde el primer momento en que se hizo cargo del equipo, por encima de cualquier aspecto técnico-táctico.

El culmen llegó al final del partido, cuando con el empate y un jugador menos en nuestro equipo, parecía que el ascenso se nos escapaba de las manos. Pero sucedió la épica del fútbol, y a pocos minutos de la finalización sacamos un corner por la derecha, yo iba a la corta para peinar pero no la rocé y lo único que conseguí es que su portero Lozano se despistara con el gesto, y Eizmendi que entraba por detrás de mi se encontrara con el balón en la cabeza para empujarla ante el júbilo de nuestros aficionados.

Fue un gran día, que para mí no acabó bien, ya que fui agredido después del pitido final por Chaparro, aunque con la euforia la sangre que me brotaba por la nariz me pareció gloria bendita”.

PEDRO LUIS TAMAYO TORNADIJO.

Autor del 0-1 en el “Estadio Helmántico” el 14/06/1987, y partícipe como jugador de todos los ascensos del Real Burgos. Directivo del Burgos Promesas 2000.

“Fue un partido, más que vistoso para el aficionado, vibrante y trascendental para los dos equipos.

Al Salamanca le bastaba el empate para ascender a Segunda A y nosotros debíamos ganar obligatoriamente. De ahí que con un jugador menos, en gran parte de la segunda parte nos fuéramos al ataque. Obtuvimos la recompensa en el último minuto con aquel gol histórico de Javier Eizmendi.

Para todos los que estábamos presentes, sobre todo, y los que nos seguían desde la distancia fue una tremenda alegría y un júbilo indescriptible, además de una descarga de tensión acumulada durante la semana.

Era el broche de oro a una temporada gris e irregular por el juego desplegado, pero con un final feliz”.

FRANCISCO JAVIER EIZMENDI URDANGARIN.

Autor del segundo gol del Real Burgos en el “Estadio Helmántico”, el 14/06/1987, el legendario gol de Eizmendi que significó el ascenso a Segunda “A”.  Trabaja en una compañía de transportes en Guipúzcoa. 

Los recuerdos de Javier Eizmendi, que aparecen seguidamente, están recogidos del libro            “Los lunes sin gol”, de Jesús Toledano Escribano, Editorial Gran Vía de Burgos, 2012. Reproducidos con autorización expresa del autor y de la editorial.

“Anotar el gol del ascenso fue algo impresionante, una auténtica explosión de alegría. Ví el balón dentro de la red, y es uno de los mejores momentos personales que he vivido. Cuando te haces como jugador siempre tienes ese tipo de ilusiones individuales.

Grité, y hubo en torno a mí una maraña de jugadores abrazándose. La dedicatoria fue para todos: Club, compañeros, y por supuesto afición.

Siempre ha quedado el recuerdo dentro de mí. Fue algo muy grande en lo personal, y sobre todo en lo colectivo, ya que se consiguió para la institución y el Club. 

Me llena de orgullo que mi nombre vaya unido a la historia futbolística de Burgos.  Vuelvo a ver la grabación del gol de vez en cuando”.

¡¡ADELANTE REAL BURGOS!!

Documentación: Jesús Ignacio Delgado Barriuso

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